Universidad
Autonoma de Nayarit
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La Cultura De La Ilegalidad
El campo fértil para la violencia social,
solo un comentario.
Carlos Enrique Paredes Rodríguez
29/09/2010
Universidad Autónoma
de Nayarit / Centro universitario de ciencias sociales y humanidades /
programa académico de psicología /
Nombre: Carlos Enrique Paredes Rodríguez Municipio: Compostela Estado:
Nayarit País: México Sexo:
Masculino
Edad: 22
e-mail: cepr1987@gmail.com
Dirección:
Iturbide 105 interior 8 colonia Menchaca
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La cultura de la ilegalidad, el campo
fértil para la violencia social
Solo un comentario.
Introducción
La
cultura de la ilegalidad, crea un campo fértil para la violencia social y otras
formas de cultura, como la narco cultura y fenómenos como la violencia
social.
Esta cultura se formo a partir de conductas
valorizadas en la mayoría de los grupos humanos en México.
La cultura de la ilegalidad se origino a partir
del desarrollo Histórico de la sociedad
mexicana.
Es mantenida por la uniformidad (fuerza social
en la que un individuo necesita ser semejante a la mayoría dominante de un
grupo, para no ser rechazado por el grupo); creando un campo fértil para la violencia
social.
Como
seres humanos, somos producto de la selección natural, que son todas aquellas
cosas que tanto fisiológicas como psicológicas compartimos con cualquier otro
ser humano de la biosfera, esto incluye
a nuestra parte filogenética y ontogénica en la parte evolutiva del ser humano;
lo que abordo como evolutivo se refiere precisamente al enfoque evolutivo de la
psicología social.
Pero, además, somos diferentes, especialmente
en materia de conducta, la conducta de las personas difiere en función
del ambiente, y son estas diferencias a las que llamamos cultura;
consecuentemente y/o lógicamente, los mexicanos somos diferentes de otras
culturas.
Aclarando entonces: la parte evolutiva de una
persona es la que comparte con cualquier otro ser humano de la biosfera y la
parte cultural lo hace diferente de
cualquier otro ser humano de la biosfera.
La
cultura nos hace diferentes como mexicanos, ante cualquier otra persona en
diferentes países y/o regiones; la UNESCO es la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, para la UNESCO: la cultura
permite al ser humano la capacidad para reflexionar sobre sí mismo, es decir le
da la capacidad de discernir valores y buscar sus propias significaciones. Atención, este punto es de vital importancia,
los valores, entendiéndose por estos como todas aquellas conductas que los
grupos humanos le dan un valor positivo y consecuentemente su aprobación, son ese conjunto de valores los
que desarrollan la cultura, y así, los
valores mexicanos, desarrollan la cultura del mexicano y de particular abordaje
la cultura de la ilegalidad.
La
relación cultura y valores es dinámica, tanto la cultura hace los valores como
los valores hacen a la cultura y esta reciprocidad, hipotéticamente es nuestro
desarrollo ontogénico.
Existe
una polarización cultural: la cultura de la ilegalidad y la cultura de la
legalidad que son mutuamente excluyentes.
Entiéndase
por cultura de la legalidad, como la
cultura que valora el respeto a las leyes y normas que nos permiten vivir en
sociedad.
La
cultura de la ilegalidad, está compuesta por valores que fomentan conductas
transgresoras de la ley y que además repudia la cultura de la legalidad; en
otras palabras, más bien coloquiales, la cultura de la ilegalidad es aquella en
la que se aplaude al tramposo y se mofa del honesto.
Dentro
de la cultura de la ilegalidad se encuentran conductas tales como: la tranza,
el robo, la viveza, el amiguismo el influyentísmo, la justicia por cuenta
propia, los valientes (regionalismo de asesinos) y dentro de la cultura de la legalidad se
encuentran sus antítesis, que son: la honestidad, la honradez, lo intelectual, los
meritos, el apego al estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.
En
otras palabras un reflejo de la cultura de la ilegalidad es decirle pendejo al
honesto, al honrado, y chingón, al “vivo” al tranza.
También es un reflejo la aceptación de
delincuentes que ejercen la violencia social como es el narcotráfico, y el
rechazo a los que guardan el orden público como la policía.
Este aprecio por ir en contra de la
normatividad y de los valores que fomentan la paz da como resultado un terreno
fértil para la violencia social, como lo es la humedad a los hongos que
necesitan de esa humedad para surgir y por lo tanto de no haber la humedad de
la cultura de la ilegalidad no habría violencia social.
La
sociedad mexicana y su cultura, son el
producto de su propia historia, como lo es la infancia al adulto, los
acontecimientos pasados han forjado la sociedad mexicana que impera actualmente
y que naturalmente conlleva su cultura.
Son todas aquellas conductas que surgieron de
las crisis experimentadas a lo largo de los años, aprendizajes y experiencias
cumbres (traumas) las que se pueden observar de lo que sería el “psicoanálisis
de la sociedad mexicana”.
Por el hecho de ser un país conquistado, tenemos
una herencia cultural de dos
componentes, el componente indígena y el componente hispano.
Son estas herencias culturales las que se han
trasmitido por la actividad social de la educación y el modelamiento de
generación tras generación y que en esta incluyen idiosincrasias de estos dos
muy diferentes componentes; en estos incluyen
también, las enfermedades mentales, que se consideran también son
aprendidas y/o heredadas y finalmente
dispuestas por el ambiente.
Los valores indígenas, e hispanos, también han
sido heredados y más importante aun el choque y las alianzas entre estas
culturas.
Las estructuras sociales actuales surgieron directamente de estructuras sociales del
pasado, ejemplo de esto son las empresas que surgieron de las haciendas durante
la revolución industrial.
El
componente indígena proviene principalmente de los aztecas, como la historia no
me dejará mentir, los aztecas eran fanáticos de la violencia y haciendo uso de
esta, sometían a otras culturas, haciéndolas pagar tributos para el imperio,
así mismo, creían que en el universo hay una sucesión de mundos que siempre
culminan en la destrucción; en su sociedad jerarquizada en su cúpula se encuentran los guerreros,
incluyendo también los sacrificios humanos como conducta pro social dentro de
su particular cultura.
Podemos encontrar en el componente indígena
violencia, que en nuestra sociedad sería inaceptable pero que ha sufrido
desplazamientos (mutación de conductas a formas aceptadas socialmente).
Sospecho que ejemplos de los desplazamientos
son: el elogio a los “matones” o valientes y sacrificio del narcotraficante.
En
los ranchos de Nayarit los matones son los guerreros aztecas de la actualidad y
los narcotraficantes se sacrifican de una forma peculiar: los santos, cuando se
les tiene cariño, se les llama en diminutivo, virgencita, el santito, a los
narcos el chapito, el mayito, etc. cuando estos sacrifican sus vidas para
otorgar una enorme solvencia económica a sus familias o comunidades, no lo digo
como una generalidad pero en experiencia propia creo es una forma desplazada
del sacrificio azteca: el guerrero fuerte que se sacrifica para los dioses por
el bien de la comunidad.
En la entrevista al mayo zambada de Julio
Scherer García, el Mayo afirma que carga miedo todo el tiempo y no es para él
la alegría ni las fiestas ni los cumpleaños; las familias pierden a sus
queridos narcos, por eso creo que el componente indígena se proyecta aún en
este sentido del sacrificio, curiosamente en una sociedad individualista como
lo es la sociedad mexicana.
La
colonización y la conquista surgieron en 1492 año en que termina la conquista
española sobre los moros después de una lucha larga y sanguinaria, en este
mismo año ocurre el descubrimiento y colonización de América.
En el guerrear de moros y cristianos los
españoles se habían hecho duros y sanguinarios, un ejemplo de esto son las
corridas de toros que con sadismo se
divierten atormentando a infelices animales.
Conquistadores
Sádicos, fueron los españoles que empezaron a colonizar lo que hoy es México, conquistando
con esa brutalidad de años de guerra con los moros, desarrollando traumas a la
sociedad indígena.
El hecho de que los conquistadores violaron a
la mujer indígena, nos hace los hijos de la chingada, que es un término
ofensivo y símbolo de la cultura del mexicano; estas mujeres son el génesis de
la actual sociedad mexicana, de modo que la crianza fue dada por mujeres
violadas y traumatizadas;
La
salud mental de los niños es directamente proporcional a la de los padres, y
sin fundamento me atrevo a afirmar que
son las mujeres las que infringen más violencia sobre los hijos, considerando
que pasan más tiempo con estos sin olvidar que tenemos como padres a los
sádicos conquistadores españoles.
No
es de esperar que surgiera de la mezcla: español sádico – indígenas violentos,
la sociedad enferma en la que estamos inmersos y particularmente violenta.
Es este sadismo del componente hispano el que
se ve reflejado en una cultura del dolo (conductas, palabras con el objetivo de
provocar dolor psicológico al receptor), el disfrute de hacer doler, siendo
dentro de nuestra psicología un posible origen del moving y el bulling.
Estoy apostando por que los mexicanos
desarrollen su propia psicología y no ser un mimetismo cientista de los
anglosajones, de modo que en el
componente hispano existe un sadismo que precede a la violencia en nuestra
estructura social.
Durante
la dominación española también se forjo la cultura de la ilegalidad, a
diferencia de Estados Unidos México no surgió como un país de inmigrantes que
llegaban dispuestos a trabajar y competir, aquí toda la estructura
sociopolítica dependía de nexos con Madrid, con los peninsulares.
Durante
la colonia surgió una sociedad de privilegios y no de meritos, donde los cargos
públicos se vendían y eran comprados por los ricos, que cobraban jugosas
rentas; esta herencia en la actualidad y en la cultura de la ilegalidad se
aprecia el amiguismo y el influyentísimo, para conseguir por ejemplo: un
trabajo o cargo público; en la actualidad es posible encontrar jóvenes
universitarios que por la solvencia económica o amistades de sus padres
encuentran un lugar en las instituciones de educación superior para su
educación, semejante a los ricos españoles que compraban puestos públicos.
Una forma de agresión a los capacitados y/o
merecedores de un lugar de trabajo o de estudio es el amiguismo y el influyentísmo,
con consecuencias muchas veces nefastas, para la calidad, terminando en una
cultura de privilegios no de meritos, que se cree que vales por los amigos que
tienes o por tu solvencia económica.
La
violencia genera resentimientos y además se introyecta como modelos de
conducta, cuando un hijo tiene padres violentos estos crecen con
resentimiento, pero al ser el único
modelo de conducta conocido para cuando se convierten en padres exteriorizan la
violencia para educar a sus hijos.
La
familia autoritaria que surgió debido a las idiosincrasias durante la
dominación española y con su violencia, resentimientos e introyectos hacia la
autoridad; en la actualidad, genera continuos resentimientos que se reflejan en
actitudes negativas a la autoridad.
Si pensamos que por autoridad es la
legislación y la cultura de la legalidad, encontraríamos el ceno donde nace la
cultura de la ilegalidad; así mismo existe un paralelismo entre el patrón y el
padre, ejemplo de esto es decirle a los padres jefes, dando terreno para que
surgiera los empleados con actitud negativa hacia el jefe.
Cuando nace el tranza que roba de su trabajo y
que representa una forma de violencia social hacia una institución, y siendo
así tan aceptada culturalmente la tranza, no me sorprendería saber que la
mayoría haya hecho una tranza alguna vez en su trabajo, y que de hecho un
departamento entero sea cómplice de una tranza, y además existiese un individuo
honesto que sea víctima de moving laboral por no ser partícipe de la tranza, y aclarando que el moving es una forma grave
de violencia en el ámbito laboral.
Hasta
aquí expongo un origen de la cultura de la ilegalidad con algunos ejemplos
ilusorios, de los desplazamientos de la historia del mexicano en la actualidad,
así es como se forjaron pero además existen fuerzas sociales que sostienen la cultura de la ilegalidad.
Una
de las fuerzas sociales que sostienen la cultura de la ilegalidad, es la
conformidad; las personas debido a factores evolutivos poseen una necesidad
poderosa de pertenencia a un grupo, por lo que diferir es un riesgo de rechazo,
así que el individuo tiende a conformarse con la creencia y valores
consensuados por el grupo, a pesar de que este como individuo rechace tal
creencia.
En pocas palabras la necesidad de pertenencia
y el miedo al rechazo es más fuerte que las convicciones personales.
Por conformidad existe el miedo a ser honrado y
sufrir burlas por ser pendejo.
Una vez me ofrecieron, supuestamente, una
forma para ingresar a la universidad por palancas, resulta que mi familia
conocía a fulanito de tal y este me ayudaba y etc. Cuando me dirigí a la
persona, le dije que aprecio su buena
intención pero que yo solo podía hacerlo
y le pedí que no se molestara en ayudarme, consecuentemente mi familia me trato
como era de esperarse, de pendejo, y duraron mucho tiempo molestos conmigo,
finalmente no ocupe de tal ayuda, este es un ejemplo del rechazo y agresión que
puede existir del grupo sumergido en la cultura de la ilegalidad, con las
personas que manejan diferentes valores.
Dentro
de una cultura pueden existir subculturas, la cultura de la ilegalidad es un
campo fértil para la violencia social, pero también, para la narco cultura.
Entiéndase
por narco cultura como aquella cultura que aprecia la actividad del
narcotráfico y admira las personas que realizan dicha actividad.
La narco cultura actualmente es causa de un
tipo de violencia mas aterradora, la cultura de la ilegalidad también es un campo
fértil para la narco cultura; dentro de esta cultura, se encuentran: los
narcocorridos, fantasías de jóvenes fiesteros con ser narcos y la admiración
por estos.
Como decía al principio, en la cultura de la
ilegalidad, esa aceptación y aprecio por los transgresores de la ley y de las
normas; los narcos son los que más violencia ejercen sobre la sociedad mexicana
y no solo violencia, también es peligro, letalidad.
Si nos preguntamos ¿qué hay de malo ser
narcotraficante?, también encontraremos
que no reciben rechazo cultural ni de la sociedad, por lo contrario elogios y
santificaciones, además de las jugosas
ganancias, que refuerzan las conductas que dan lugar al narcotráfico, entonces, ¿Qué tiene de malo ser narco?
En
cambio la gente que trabaja legalmente se esmera y respeta las normas, es un
pendejo, y muchas veces le va mal, por apegarse al estado de derecho; entonces
mi idea para este párrafo, es la cadena de fertilidad de la cultura de la
ilegalidad > narco cultura > violencia social.
Conclusiones.
Como
seres humanos evolutivos somos iguales, como cultura somos diferentes.
Tenemos
la capacidad de discernir valores en
función del ambiente que se presenta,
así se desarrollan los valores de la cultura de la ilegalidad.
Como antítesis de la cultura de la legalidad,
tenemos a la cultura de la ilegalidad que fomenta conductas trasgresoras de la
normatividad, que dan lugar a la violencia social.
Nuestra violencia es producto de las luchas
históricas, de una psique social compuesta de los elogios a los guerreros
aztecas y sacrificios de nuestro componente indígena, y del sadismo y rudeza
producto de su propia adaptación de nuestro componente hispano.
Durante la dominación española, los estatus
sociales eran proporcionales a los nexos con Madrid, desarrollando una sociedad
de privilegios no de meritos.
Producto
del paralelismo del padre y el patrón, en las idiosincrasias imperantes de la
época colonial, fomentaron las familias autoritarias, desarrollando un rechazo
y repudio hacia la autoridad, cuyo reflejo es el rechazo a la ley, la
normatividad y violencia a las instituciones
por parte del tranza.
Estas
fuerzas históricas prevalecen en la sociedad a causa de la presión de grupo que
nos orilla a la conformidad, esto, en todo su conjunto crea la cultura de la
ilegalidad imperante, que es campo fértil para la narco cultura y la violencia
social.
Rodríguez,
M. y Ramírez, P. (2004). Psicología del mexicano en el trabajo. (2ª edición).
México.:McGraw-hill. Pp. 13-21.
Baron,
R. y Byrne, D. (2005) Psicología social. (10ª edición). Madrid.: Pesaron
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Scherer, Julio. (2010). Proceso
en la guarida de "El Mayo" Zambada. MÉXICO, D.F., 3 de abril (Proceso).