viernes, 30 de noviembre de 2012

Carta de la Barbie a Felipe Calderón


Texto integro de la carta en la que La Barbie acusa a Felipe Calderón

 Quiero manifestar, en primer lugar, que no me acogí al programa de testigos protegidos. Así mismo niego categóricamente los señalamientos y manifestaciones que refieren los elementos aprehensores respecto a la forma de cómo fue mi detención; y que la verdad de los hechos es la siguiente: mi detención fue el resultado de una persecución política por parte del C. Felipe Calderón Hinojosa, quien instauró un acosamiento en contra de mi persona, por la razón de que el suscrito se negó a formar parte del acuerdo que el señor Calderón Hinojosa deseaba tener con todos los grupos de la delincuencia organizada, para lo cual él personalmente realizó varias juntas para tener pláticas con grupos de delincuencia organizada.



Posteriormente se realizaron diversas juntas a través del general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien se reunió por órdenes del Presidente y Juan Camilo Mouriño, con dos de los jefes de la familia michoacana. Posteriormente, el general se entrevistó en Matamoros con Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño el Z-40. Tiempo después, Acosta Chaparro y Mouriño se entrevistaron con Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, y también se entrevistó con El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa.

Calderón quería el acuerdo con todos los cárteles: cártel de Los Zetas, cártel del Golfo, conmigo, cártel de Juárez, con Vicente, Mayo y Chapo (Cártel de Sinaloa), situación por la cual, al no haber respuesta de mi parte y no querer tener nexos con ninguna de las organizaciones criminales, se instauró en mi contra una persecución aguda, al grado de haberme cateado varios domicilios sin una orden legal para ello y de los cuales me robaron dinero, alhajas, automóviles, así como diversas pertenencias.


Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), quien cuando menos desde el año 2002, primero en la AFI y luego en la PFP, me consta que ha recibido dinero de mí, del narcotráfico y la delincuencia organizada, al igual que un grupo selecto integrado por Armando Espinosa de Benito, quien trabajaba con la DEA y me pasaba información; Luis Cárdenas Palomino, Edgar Eusebio Millán Gómez, Francisco Javier Garza Palacios (PF Colombia), Igor Labastida Calderón, Facundo Rosas Rosas, Ramón Eduardo Pequeño García y Gerardo Garay Cadena, quienes también forman parte y reciben dinero de la delincuencia organizada y de mí.


Entre otros ellos tuvieron la encomienda de “detenerme en algún operativo”, cuando en realidad tenían la instrucción de matarme, tan es así que al momento de mi detención la cual se realizó la en el domicilio que salió en los medios de comunicación, y lugar en el que me encontraba solo. Dicen que ese día no se reportaron balazos pero la verdad sí hubo. Un policía federal que fue el mismo que me trasladó a este lugar, en el que actualmente me encuentro, me instaba a que corriera para poderme disparar, y así poder decir que al repeler el ataque me habrían matado al igual que hicieron con Arón Arturo Gines Becerril, a quien mataron en las inmediaciones del Centro Comercial Perisur, a quien los impactos de bala le fueron proporcionados todos por la espalda el mismo día de mi detención.

Todo fue tapado por la PF, es de hacer mención que pese a los antecedentes de Genaro García Luna, los cuales se encuentran en diversas causas penales y de los que el gobierno americano ya tiene conocimiento, incluso formaron parte de los temas tocados en la Iniciativa Mérida, y a los cuales yo ya he tenido acceso el más reciente el testimonio del testigo colaborador Mateo (Sergio Villarreal); el presidente Felipe Calderón lo sostiene en su cargo sin que se ejerza acción penal en su contra.

Como dato alterno habrá de hacerse notar que en cuantas detenciones realiza la Policía Federal, no se decomisa nada, todo se pierde (dinero, relojes, vehículos, droga, etc). Sin embargo es menester señalar que tanto el Ejército Mexicano como la Secretaría de Marina son más honestos, detienen a quien es, y lo ponen a disposición con lo que detienen. Yo pude haber hecho lo que haya hecho pero ellos, los funcionarios públicos que menciono, también son parte de la estructura criminal de este país.

EDGAR VALDEZ VILLARREAL


aca les dejo para los que no gustan leer un video donde se usa loquendo para leer el texto:

jueves, 29 de noviembre de 2012

La Cultura de la Ilegalidad México








Universidad Autonoma de Nayarit

La Cultura De La  Ilegalidad

El campo fértil para la violencia social, solo un comentario.

 

Carlos Enrique Paredes Rodríguez

29/09/2010


 

 

Universidad Autónoma de Nayarit / Centro universitario de ciencias sociales y humanidades / programa académico de psicología /  Nombre: Carlos Enrique Paredes Rodríguez        Municipio: Compostela Estado: Nayarit País: México                                                                        Sexo: Masculino 
 Edad: 22                                                                                                              
 e-mail: cepr1987@gmail.com                                                            
 Dirección: Iturbide 105 interior 8 colonia Menchaca

 


 

La cultura de la ilegalidad, el campo fértil para la violencia social

Solo un comentario.
 

 

Introducción

La cultura de la ilegalidad, crea un campo fértil para la violencia social y otras formas de cultura, como la narco cultura y fenómenos como la violencia social. 

 Esta cultura se formo a partir de conductas valorizadas en la mayoría de los grupos humanos en México.

  La cultura de la ilegalidad se origino a partir del desarrollo Histórico  de la sociedad mexicana.

 Es mantenida por la uniformidad (fuerza social en la que un individuo necesita ser semejante a la mayoría dominante de un grupo, para no ser rechazado por el grupo); creando un campo fértil para la violencia social. 

 

Como seres humanos, somos producto de la selección natural, que son todas aquellas cosas que tanto fisiológicas como psicológicas compartimos con cualquier otro ser humano  de la biosfera, esto incluye a nuestra parte filogenética y ontogénica en la parte evolutiva del ser humano; lo que abordo como evolutivo se refiere precisamente al enfoque evolutivo de la psicología social.

 Pero, además, somos diferentes, especialmente en materia de conducta,   la conducta de las personas difiere en función del ambiente, y son estas diferencias a las que llamamos cultura; consecuentemente y/o lógicamente, los mexicanos somos diferentes de otras culturas.

  Aclarando entonces: la parte evolutiva de una persona es la que comparte con cualquier otro ser humano de la biosfera y la parte cultural lo  hace diferente de cualquier otro ser humano de la biosfera.

 

La cultura nos hace diferentes como mexicanos, ante cualquier otra persona en diferentes países y/o regiones; la UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, para la UNESCO: la cultura permite al ser humano la capacidad para reflexionar sobre sí mismo, es decir le da la capacidad de discernir valores y buscar sus propias significaciones.  Atención, este punto es de vital importancia, los valores, entendiéndose por estos como todas aquellas conductas que los grupos humanos le dan un valor positivo y  consecuentemente  su aprobación, son ese conjunto de valores los que desarrollan  la cultura, y así, los valores mexicanos, desarrollan la cultura del mexicano y de particular abordaje la cultura de la ilegalidad.

La relación cultura y valores es dinámica, tanto la cultura hace los valores como los valores hacen a la cultura y esta reciprocidad, hipotéticamente es nuestro desarrollo ontogénico.

Existe una polarización cultural: la cultura de la ilegalidad y la cultura de la legalidad que son mutuamente excluyentes.

Entiéndase por  cultura de la legalidad, como la cultura que valora el respeto a las leyes y normas que nos permiten vivir en sociedad.

La cultura de la ilegalidad, está compuesta por valores que fomentan conductas transgresoras de la ley y que además repudia la cultura de la legalidad; en otras palabras, más bien coloquiales, la cultura de la ilegalidad es aquella en la que se aplaude al tramposo y se mofa del honesto.

Dentro de la cultura de la ilegalidad se encuentran conductas tales como: la tranza, el robo, la viveza, el amiguismo el influyentísmo, la justicia por cuenta propia, los valientes (regionalismo de asesinos) y  dentro de la cultura de la legalidad se encuentran sus antítesis, que son: la honestidad, la honradez, lo intelectual, los meritos, el apego al estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

 

 

En otras palabras un reflejo de la cultura de la ilegalidad es decirle pendejo al honesto, al honrado, y chingón, al “vivo” al tranza.

 También es un reflejo la aceptación de delincuentes que ejercen la violencia social como es el narcotráfico, y el rechazo a los que guardan el orden público como la policía.

 Este aprecio por ir en contra de la normatividad y de los valores que fomentan la paz da como resultado un terreno fértil para la violencia social, como lo es la humedad a los hongos que necesitan de esa humedad para surgir y por lo tanto de no haber la humedad de la cultura de la ilegalidad no habría violencia social.

La sociedad mexicana y su cultura, son el  producto de su propia historia, como lo es la infancia al adulto, los acontecimientos pasados han forjado la sociedad mexicana que impera actualmente y que naturalmente conlleva su cultura.

 Son todas aquellas conductas que surgieron de las crisis experimentadas a lo largo de los años, aprendizajes y experiencias cumbres (traumas) las que se pueden observar de lo que sería el “psicoanálisis de la sociedad mexicana”.

 Por el hecho de ser un país conquistado, tenemos una herencia cultural  de dos componentes, el componente indígena y el componente hispano.

 Son estas herencias culturales las que se han trasmitido por la actividad social de la educación y el modelamiento de generación tras generación y que en esta incluyen idiosincrasias de estos dos muy diferentes componentes; en estos incluyen  también, las enfermedades mentales, que se consideran también son aprendidas  y/o heredadas y finalmente dispuestas por el ambiente.

 Los valores indígenas, e hispanos, también han sido heredados y más importante aun el choque y las alianzas entre estas culturas.

 Las estructuras sociales actuales surgieron  directamente de estructuras sociales del pasado, ejemplo de esto son las empresas que surgieron de las haciendas durante la revolución industrial.

El componente indígena proviene principalmente de los aztecas, como la historia no me dejará mentir, los aztecas eran fanáticos de la violencia y haciendo uso de esta, sometían a otras culturas, haciéndolas pagar tributos para el imperio, así mismo, creían que en el universo hay una sucesión de mundos que siempre culminan en la destrucción; en su sociedad jerarquizada  en su cúpula se encuentran los guerreros, incluyendo también los sacrificios humanos como conducta pro social dentro de su particular cultura.

 Podemos encontrar en el componente indígena violencia, que en nuestra sociedad sería inaceptable pero que ha sufrido desplazamientos (mutación de conductas a formas aceptadas socialmente).

 Sospecho que ejemplos de los desplazamientos son: el elogio a los “matones” o valientes y sacrificio del narcotraficante.

En los ranchos de Nayarit los matones son los guerreros aztecas de la actualidad y los narcotraficantes se sacrifican de una forma peculiar: los santos, cuando se les tiene cariño, se les llama en diminutivo, virgencita, el santito, a los narcos el chapito, el mayito, etc. cuando estos sacrifican sus vidas para otorgar una enorme solvencia económica a sus familias o comunidades, no lo digo como una generalidad pero en experiencia propia creo es una forma desplazada del sacrificio azteca: el guerrero fuerte que se sacrifica para los dioses por el bien de la comunidad.

 En la entrevista al mayo zambada de Julio Scherer García, el Mayo afirma que carga miedo todo el tiempo y no es para él la alegría ni las fiestas ni los cumpleaños; las familias pierden a sus queridos narcos, por eso creo que el componente indígena se proyecta aún en este sentido del sacrificio, curiosamente en una sociedad individualista como lo es la sociedad mexicana.

La colonización y la conquista surgieron en 1492 año en que termina la conquista española sobre los moros después de una lucha larga y sanguinaria, en este mismo año ocurre el descubrimiento y colonización de América.

 

 En el guerrear de moros y cristianos los españoles se habían hecho duros y sanguinarios, un ejemplo de esto son las corridas de toros  que con sadismo se divierten atormentando a infelices animales.  

Conquistadores Sádicos, fueron los españoles que empezaron a colonizar lo que hoy es México, conquistando con esa brutalidad de años de guerra con los moros, desarrollando traumas a la sociedad indígena.

 El hecho de que los conquistadores violaron a la mujer indígena, nos hace los hijos de la chingada, que es un término ofensivo y símbolo de la cultura del mexicano; estas mujeres son el génesis de la actual sociedad mexicana, de modo que la crianza fue dada por mujeres violadas y traumatizadas;

La salud mental de los niños es directamente proporcional a la de los padres, y sin fundamento me atrevo a  afirmar que son las mujeres las que infringen más violencia sobre los hijos, considerando que pasan más tiempo con estos sin olvidar que tenemos como padres a los sádicos conquistadores españoles.   

No es de esperar que surgiera de la mezcla: español sádico – indígenas violentos, la sociedad enferma en la que estamos inmersos y particularmente violenta.

 Es este sadismo del componente hispano el que se ve reflejado en una cultura del dolo (conductas, palabras con el objetivo de provocar dolor psicológico al receptor), el disfrute de hacer doler, siendo dentro de nuestra psicología un posible origen del moving y el bulling.

 Estoy apostando por que los mexicanos desarrollen su propia psicología y no ser un mimetismo cientista de los anglosajones,  de modo que en el componente hispano existe un sadismo que precede a la violencia en nuestra estructura social.

Durante la dominación española también se forjo la cultura de la ilegalidad, a diferencia de Estados Unidos México no surgió como un país de inmigrantes que llegaban dispuestos a trabajar y competir, aquí toda la estructura sociopolítica dependía de nexos con Madrid, con los peninsulares.

 

Durante la colonia surgió una sociedad de privilegios y no de meritos, donde los cargos públicos se vendían y eran comprados por los ricos, que cobraban jugosas rentas; esta herencia en la actualidad y en la cultura de la ilegalidad se aprecia el amiguismo y el influyentísimo, para conseguir por ejemplo: un trabajo o cargo público; en la actualidad es posible encontrar jóvenes universitarios que por la solvencia económica o amistades de sus padres encuentran un lugar en las instituciones de educación superior para su educación, semejante a los ricos españoles que compraban puestos públicos.

  Una forma de agresión a los capacitados y/o merecedores de un lugar de trabajo o de estudio es el amiguismo y el influyentísmo, con consecuencias muchas veces nefastas, para la calidad, terminando en una cultura de privilegios no de meritos, que se cree que vales por los amigos que tienes o por tu solvencia económica.

La violencia genera resentimientos y además se introyecta como modelos de conducta, cuando un hijo tiene padres violentos estos crecen con resentimiento,  pero al ser el único modelo de conducta conocido para cuando se convierten en padres exteriorizan la violencia para educar a  sus hijos.

La familia autoritaria que surgió debido a las idiosincrasias durante la dominación española y con su violencia, resentimientos e introyectos hacia la autoridad; en la actualidad, genera continuos resentimientos que se reflejan en actitudes negativas a la autoridad.

 Si pensamos que por autoridad es la legislación y la cultura de la legalidad, encontraríamos el ceno donde nace la cultura de la ilegalidad; así mismo existe un paralelismo entre el patrón y el padre, ejemplo de esto es decirle a los padres jefes, dando terreno para que surgiera los empleados con actitud negativa hacia el jefe.
 

 


 Cuando nace el tranza que roba de su trabajo y que representa una forma de violencia social hacia una institución, y siendo así tan aceptada culturalmente la tranza, no me sorprendería saber que la mayoría haya hecho una tranza alguna vez en su trabajo, y que de hecho un departamento entero sea cómplice de una tranza, y además existiese un individuo honesto que sea víctima de moving laboral por no ser partícipe de la tranza,  y aclarando que el moving es una forma grave de violencia en el ámbito laboral. 

 

Hasta aquí expongo un origen de la cultura de la ilegalidad con algunos ejemplos ilusorios, de los desplazamientos de la historia del mexicano en la actualidad, así es como se forjaron pero además existen fuerzas sociales que sostienen  la cultura de la ilegalidad.

Una de las fuerzas sociales que sostienen la cultura de la ilegalidad, es la conformidad; las personas debido a factores evolutivos poseen una necesidad poderosa de pertenencia a un grupo, por lo que diferir es un riesgo de rechazo, así que el individuo tiende a conformarse con la creencia y valores consensuados por el grupo, a pesar de que este como individuo rechace tal creencia.

 En pocas palabras la necesidad de pertenencia y el miedo al rechazo es más fuerte que las convicciones personales.

 Por conformidad existe el miedo a ser honrado y sufrir burlas por ser pendejo.

 Una vez me ofrecieron, supuestamente, una forma para ingresar a la universidad por palancas, resulta que mi familia conocía a fulanito de tal y este me ayudaba y etc. Cuando me dirigí a la persona,  le dije que aprecio su buena intención  pero que yo solo podía hacerlo y le pedí que no se molestara en ayudarme, consecuentemente mi familia me trato como era de esperarse, de pendejo, y duraron mucho tiempo molestos conmigo, finalmente no ocupe de tal ayuda, este es un ejemplo del rechazo y agresión que puede existir del grupo sumergido en la cultura de la ilegalidad, con las personas que manejan diferentes valores.

 

Dentro de una cultura pueden existir subculturas, la cultura de la ilegalidad es un campo fértil para la violencia social, pero también, para la narco cultura.

Entiéndase por narco cultura como aquella cultura que aprecia la actividad del narcotráfico y admira las personas que realizan dicha actividad.

 La narco cultura actualmente es causa de un tipo de violencia mas aterradora, la cultura de la ilegalidad también es un campo fértil para la narco cultura; dentro de esta cultura, se encuentran: los narcocorridos, fantasías de jóvenes fiesteros con ser narcos y la admiración por estos.

 Como decía al principio, en la cultura de la ilegalidad, esa aceptación y aprecio por los transgresores de la ley y de las normas; los narcos son los que más violencia ejercen sobre la sociedad mexicana y no solo violencia, también es peligro, letalidad.

 Si nos preguntamos ¿qué hay de malo ser narcotraficante?,  también encontraremos que no reciben rechazo cultural ni de la sociedad, por lo contrario elogios y santificaciones,  además de las jugosas ganancias, que refuerzan las conductas que dan lugar al narcotráfico,  entonces, ¿Qué tiene de malo ser narco?

En cambio la gente que trabaja legalmente se esmera y respeta las normas, es un pendejo, y muchas veces le va mal, por apegarse al estado de derecho; entonces mi idea para este párrafo, es la cadena de fertilidad de la cultura de la ilegalidad > narco cultura > violencia social.  

Conclusiones.  

Como seres humanos evolutivos somos iguales, como cultura somos diferentes.

Tenemos la capacidad de  discernir valores en función del ambiente que se  presenta,  así se desarrollan los valores de la cultura de la ilegalidad.

 Como antítesis de la cultura de la legalidad, tenemos a la cultura de la ilegalidad que fomenta conductas trasgresoras de la normatividad, que dan lugar a la violencia social.

 Nuestra violencia es producto de las luchas históricas, de una psique social compuesta de los elogios a los guerreros aztecas y sacrificios de nuestro componente indígena, y del sadismo y rudeza producto de su propia adaptación de nuestro componente hispano.

 Durante la dominación española, los estatus sociales eran proporcionales a los nexos con Madrid, desarrollando una sociedad de privilegios no de meritos.

Producto del paralelismo del padre y el patrón, en las idiosincrasias imperantes de la época colonial, fomentaron las familias autoritarias, desarrollando un rechazo y repudio hacia la autoridad, cuyo reflejo es el rechazo a la ley, la normatividad y  violencia a las instituciones por parte del tranza.

Estas fuerzas históricas prevalecen en la sociedad a causa de la presión de grupo que nos orilla a la conformidad, esto, en todo su conjunto crea la cultura de la ilegalidad imperante, que es campo fértil para la narco cultura y la violencia social.  

 


 

 

 

Rodríguez, M. y Ramírez, P. (2004). Psicología del mexicano en el trabajo. (2ª edición). México.:McGraw-hill. Pp. 13-21.

Baron, R. y Byrne, D. (2005) Psicología social. (10ª edición). Madrid.: Pesaron educación.: pp. 359 – 367.

Scherer, Julio. (2010). Proceso en la guarida de "El Mayo" Zambada. MÉXICO, D.F., 3 de abril (Proceso).